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noviembre 25, 2025El invierno puede ser una temporada complicada para el césped. El frío, la menor cantidad de luz y la humedad hacen que el pasto crezca lento, pierda color o incluso se debilite. Pero con algunos cuidados simples puedes mantenerlo sano y listo para recuperarse en primavera. Aquí te dejo una guía práctica sobre lo que sí debes hacer y lo que es mejor evitar.
Lo que sí debes hacer
1. Realiza un riego ligero y espaciado
En invierno el césped necesita mucha menos agua. Riega solo cuando la tierra esté realmente seca. Un exceso de humedad puede favorecer hongos o pudrición.
2. Corta el césped un poco más alto
Deja el pasto ligeramente más largo que en verano. Esto ayuda a proteger las raíces del frío y a mantener una mejor apariencia.
3. Remueve hojas secas y residuos
Las hojas acumuladas generan humedad y sombra que pueden dañar el pasto. Retíralas una vez por semana para que el césped respire y reciba luz.
4. Aireación ligera si el suelo está muy compacto
Un suelo duro limita el paso de oxígeno a las raíces. Airear suavemente ayuda a que el agua y los nutrientes lleguen más fácil, sin estresar el césped.
5. Aplica un fertilizante suave de invierno
Si lo necesitas, usa un fertilizante con más potasio que nitrógeno. Ayuda a fortalecer raíces sin forzar el crecimiento en temporada de frío.
6. Cuida las orillas
Las zonas junto a bardas o caminos suelen enfriarse más o acumular agua. Revisa que drene bien y retira charcos.

Lo que no debes hacer
1. No lo pises cuando haya escarcha
El pasto congelado es muy frágil. Caminar sobre él puede romper las hojas y dejar manchas amarillas.
2. No riegues como en verano
El riego excesivo es uno de los errores más comunes en invierno. Menos agua es mejor.
3. No cortes el césped demasiado corto
Si lo recortas de más, lo expones al frío y puede tardar semanas en recuperarse.
4. No uses fertilizantes fuertes
Los productos con alto contenido de nitrógeno fuerzan el crecimiento cuando el césped está en descanso, debilitándolo.
5. No ignores las zonas amarillas
Las áreas que cambian de color pueden ser señal de hongos o falta de luz. Atiéndelas pronto para evitar que el problema se extienda.
El invierno no es una temporada de crecimiento, sino de resistencia. Si cuidas al césped con suavidad y evitas el exceso de agua y mantenimiento agresivo, llegará a la primavera más fuerte, verde y parejo. La clave está en observarlo y ajustar solo lo necesario.









